El jamón es un producto enraizado en la historia de España y pueden considerarse como un factor esencial de su cultura.
Los celtas, uno de los pueblos primitivos que poblaron España, hacían del cerdo un objeto de culto y lo consideraban un sustento básico de su nutrición.
Existen en diversas provincias españolas esculturas de verracos, cerdos o jabalíes que permanecen aún en pie desde la edad de piedra.
El proceso de salazón y curado de jamones y la elaboración de embutidos apareció en la antigüedad como un sistema ingenioso para proteger el buen estado de la carne, y es de esta necesidad que deriva la técnica moderna de producción de jamones. El arte de salar y curar jamones es una herencia gastronómica que ha sobrevivido y se ha perfeccionado a través de los siglos.
Tengamos en cuenta que la ingestión de carne de cerdo en España fue durante mucho tiempo signo de nobleza e hidalguía y también era prestigioso dedicarse al sacrificio del cerdo y a su posterior elaboración.